Importancia de la psicología en la inversión

psicologia invertir
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Nuestro querido Benjamin Graham ya lo expresó en una de sus legendarias frases “su peor enemigo como inversor, es usted mismo”. Y es que, nada más lejos de la realidad, está demostrado que existe una fuerte relación entre el éxito en la inversión y nuestra capacidad de mantenernos psicológicamente estables. Por lo cual, que mejor semana que la que acabamos de vivir con una fuerte corrección en las bolsas mundiales, para hablar sobre este tema -psicología-.

Como inversores, dedicamos la mayoría de nuestro tiempo en una formación enfocada al estudio del mercado. Pero dejamos de lado algo tan importante como es una formación en nosotros mismos, en nuestra aceptación de los hechos y en el equilibrio mental. Algo que puede lograrse en un corto período de tiempo, tomando buenos hábitos y sabiendo mantener en cada momento el más idóneo estado de ánimo.

En el camino que recorremos como inversor particular debemos hacernos una serie de preguntas, que nos permitirán obtener un esquema preciso sobre nuestros objetivos. Una pequeña guía podría ser el plantearnos lo siguiente:

  • ¿A qué nivel deseamos tener éxito como inversores?
  • ¿Cuál es nuestro objetivo?
  • Marcarnos un plan a 5-10 años
  • Hacer algo todos los días que nos acerque a nuestro objetivo
  • Evitar excusas y auto-sabotearnos
  • Ser consistente y tener siempre como camino el largo plazo

 

Existen una serie de errores comunes que juegan en nuestra contra a la hora de ser inversores. No solemos ser conscientes, pero pueden ser letales para abatirnos con facilidad.

Vamos a enumerarlos:

  • Mirar las cotizaciones con demasiada frecuencia (Lo ideal sería consultarlas una vez al mes, pero como ésto va a tornarse complicado, con ojearlas con el desayuno del domingo será suficiente)
  • Valorar demasiado el dinero (Si conocemos a algún tipster de apuestas, habremos oído que utilizan las “unidades” en vez de hablar de cantidades en euros/dólares. Es una buena opción para que controlemos nuestro capital de una manera simbológica. Ya que no debemos darle mucha importancia al dinero, el dinero va y viene. Nosotros solemos controlar las ganancias en porcentaje, nunca en dólares)
  • Operar según las recomendaciones de los brokers (Existen intereses para ellos, que serán perjudiciales para nosotros. Guíate por ti mismo “Gana o aprende”)
  • No adaptar la inversión a la personalidad (Si cierta operativa no nos deja descansar por las noches es que estamos errando en la elección de la misma. Habrá inversores que quieran operar con 5 acciones y otros que necesiten tener 20. Unos que puedan aguantar la presión del corto y otros que prefieran utilizar el largo)
  • Echar la culpa al mercado/analistas/economía/amigos (Nada de lo que te rodea tiene la culpa de tus decisiones. Solo tú eres responsable de ellas)
  • No tener un plan previo al operar (Siempre debemos haber realizado un buen análisis de la empresa y habernos marcado las distintas opciones que tomaremos según reaccione el valor de esa acción)

 

Y por último, vamos a recomendaros unos cuantos consejos que a nosotros nos han funcionado:

  • Conoce y rodéate de gente enérgica y con actitud positiva
  • Crea nuevos círculos con personas que compartan tus metas
  • Ahórrate el contar tus metas a gente que no va a comprenderte y no crea en ti
  • Como dijimos antes, toma decisiones por ti mismo
  • Aprende a ser autodidacta, autosuficiente y resuelto. Cree en ti.
  • Cambia la actitud hacia el dinero, lo que debe motivarte es tu capacidad de análisis, no los dólares que obtengas
  • La mayoría de los grandes inversores tienen en común lo siguiente: Son personas optimistas, tiene gran ilusión con lo que hacen, mantienen una vida equilibrada y no tienen prejuicios hacia los demás

 

Como colofón a este artículo, os voy a recomendar un libro que acabo de terminar y me ha parecido enriquecedor para sacar la mejor motivación de mi en todo momento. Es del escritor Robin S. Sharma, el cual se ha especializado en una temática de desarrollo personal y cuyo título es “El líder que no tenía cargo”.

El líder que no tenía cargo: Una fábula moderna sobre el liderazgo en la empresa y en la vida (CLAVE)

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