El ciclo de vida de la inversión

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¿Por cuánto tiempo mantienes una inversión?  Si hablamos de un bono, vemos que el vencimiento de esa inversión se determina en su emisión.  Ya entrando en el mundo de las acciones, la respuesta no es tan exacta.  Las acciones son inversiones sin una fecha final predeterminada.

A menudo se cita a Warren Buffett diciendo que su “período para mantener una acción es por siempre”.  La verdad que suena genial, pero probablemente no sea realista para la mayoría de nosotros.  La respuesta es sencilla: Ningún negocio dura para siempre. La vida media de una empresa pública se reduce cada vez más. En el caso del S&P500 la edad media de una empresa es de 20 años, cuando en los 50’s rondaban los 60 años. Y es que, tratar de encontrar una empresa que dure “para siempre” es una aguja en un pajar.

Volviendo a Buffett, lo que dice y lo que realmente hace sob dos cosas totalmente diferentes. La realidad es que los inversores a largo plazo como Buffett siguen comprando y vendiendo empresas en momentos específicos para maximizar la rentabilidad.

Los buenos inversores son lo suficientemente astutos como para aprovechar los puntos clave del ciclo de vida de la inversión para maximizar los beneficios. Al igual que una planta o un animal, toda inversión tiene un ciclo de vida. Comprar en el momento adecuado en el ciclo de vida del negocio puede conducir a beneficios increíbles para los inversores.  Comprar en el momento equivocado puede llevar a una agonía intensa y a pérdidas de capital.

El ciclo de vida de la inversión

La lógica es simple, ningún negocio dura para siempre, y por lo tanto ninguna inversión va a durar para siempre tampoco. Es lógico que habrá momentos ideales durante el ciclo de vida de esa inversión en los que los inversores disfrutarán de una mayor rentabilidad y un mayor retorno de la inversión.  Entonces, ¿cuáles son exactamente las diferentes etapas de este ciclo de vida?

The Startup

Esta primera etapa es el comienzo mismo de un emprendimiento. Cuando un empresario forma la idea inicial basada en un nicho de negocios o una invención. El potencial existe, pero en este momento la rentabilidad es inexistente.  Nadie sabe si una Startup se convertirá en algo más grande.

Una Startup casi siempre necesita una gran entrada de cash para empezar.  Usualmente, este dinero inicial proviene del empresario, inversores y del capital-riesgo.  Las empresas jóvenes en esta etapa no suelen autofinanciarse y los inversores iniciales ven toneladas de dilución en las rondas de recolección de capital que siguen.

Crecimiento temprano

En esta etapa la empresa cuenta con un modelo de negocio validado y está creciendo rápidamente.  Uber, Lyft y Airbnb son buenos ejemplos de compañías que se podrían incluir en esta categoría.  Son bien conocidos y el negocio está creciendo rápidamente.  Alrededor de esta etapa es cuando una empresa se hace pública por primera vez.  Los primeros empresarios y el capital-riesgo están buscando cobrar con una oferta pública inicial.

Por lo general, la rentabilidad del negocio en esta etapa es algo cuestionable. Las ganancias pueden no ser regulares todavía, o pueden estar en la cúspide de la rentabilidad. En este punto, el 100% del efectivo de las operaciones se utiliza para reinvertir, al igual que el efectivo de las OPIs. El mantra de esta etapa es el crecimiento a cualquier precio.

Dominio del mercado

Después de que la empresa crece lo suficiente, finalmente alcanza un estado de rentabilidad y dominio del mercado.  En esta etapa, las empresas ya no son desafiantes, sino que ahora son una fuerza dominante en el mercado.  La supervivencia inmediata ya no es una cuestión.

Las empresas que se encuentran en la fase de “dominio del mercado” siguen creciendo rápidamente, pero ya no son inversiones especulativas. Generan beneficios regulares, y los inversores ahora pueden ver que obtendrán un rendimiento sobre el capital invertido. Si la empresa es lo suficientemente rentable, también podrían empezar a comprar acciones para compensar la dilución de acciones.

Típicamente estas inversiones son las “estrellas en ascenso” del mundo de los negocios, (como Netflix o Facebook) donde todos pueden ver que su éxito actual continuará.  Sin embargo, la certeza del éxito a menudo tiene un alto precio.  Las valoraciones de estos creadores de rápido crecimiento tienden a ser altas. A menudo, en esta etapa, la empresa ha crecido lo suficiente como para ser incluida en un índice.

Edad Media

Las empresas que se encuentran en la fase media del ciclo de vida de la empresa han alcanzado la zona alta prevista desde su negocio inicial.  Los márgenes de beneficio suelen ser los más altos, pero el crecimiento se ha ralentizado considerablemente.  Ahora, la empresa busca crecer a través de adquisiciones o desarrollando nuevos productos a través de I+D.

Por lo general, en esta etapa la empresa está generando tanto dinero que apenas saben qué hacer con él.  Aquí es cuando las empresas comienzan a devolver dinero en efectivo a los accionistas en forma de dividendos y a realizar recompras de acciones (normalmente menos del 50% del flujo de caja libre).

Si la compañía va a convertirse en un conglomerado exitoso, esta etapa es típicamente donde ocurre ese proceso.  Amazon, Apple y Microsoft serían ejemplos de empresas en la etapa de la “Edad Media” que se han expandido mucho más allá de su nicho inicial.

 

Edad avanzada

Las empresas llegan a esta etapa cuando el negocio original comienza a declinar. La empresa está perdiendo cuota de mercado debido a la competencia o a la disrupción tecnológica.  Se puede observar a negocios que han alcanzado esta etapa cuando sus inversiones simplemente no despegaron o los gestores realizaron apuestas erróneas.  La falta de inversión es también una fuente potencial de disminución.

Buenos ejemplos de compañías en esta etapa podrían ser IBM, GE o Macy’s. Todavía generan mucho dinero en efectivo, pero definitivamente están en declive.  La mayor parte del FCF se destina a mantener los dividendos existentes para los accionistas.  Por lo general, hay pocas esperanzas de reinvertir en la actividad principal inicial.

Liquidación

La etapa de “liquidación” es básicamente el “fin de la vida útil” de una empresa.  Las ventas ya no pueden cubrir los costes de gestión del negocio, y la empresa está esencialmente muerta.  En este punto, los activos deben ser liquidados y vendidos.  Cualquier acreedor restante tendrá que ser pagado. Un caso cercano, podría ser Sears hace unos años, cuando tuvieron que vender marcas y activos.

Los lugares más seguros para invertir

 

En la mayoría de los casos, la etapa de Dominio del Mercado va a ser una de las etapas más seguras para que los pequeños inversores inviertan.  En esta etapa el modelo de negocio se vuelve predecible.  Queda mucho crecimiento y a estas alturas el modelo de negocio ya está validado y es poco probable que los clientes cambien de opinión.  Lo creas o no, los hábitos de los clientes pueden ser uno de los indicadores más poderosos para predecir el rendimiento de las inversiones.

Invertir en empresas de la Edad Media puede tener el mismo éxito, pero hay algunos errores que hay que tener en cuenta. Los inversores tendrán que estar atentos a los indicios de que el negocio original está en declive.  Si la empresa no se ha expandido hacia nuevas empresas, es posible que poco a poco se esté deslizando hacia la etapa de “Edad Avanzada”.

Sin embargo, si las nuevas empresas se aventuran a “despegar”, podrían mantener el estatus de “Edad Media” durante mucho tiempo.  Microsoft, Apple, Disney y Berkshire Hathaway son todos grandes ejemplos de empresas que han podido mantener su posición durante largos períodos de tiempo.

Por regla general, la Edad Media es uno de los mejores lugares para invertir. Los negocios principales no experimentan grandes cambios y generan tanto dinero que pueden entregarlo a los accionistas y seguir invirtiendo en I+D y adquisiciones.