Quién se siente realmente satisfecho con el dinero

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“No es sólo cuánto tienes, sino lo que haces con él”, comenta un investigador que estudia el dinero y la felicidad.

Si los multimillonarios no se sienten ricos, ¿quién lo hace?

Hoy en día, ni siquiera los ricos se sienten ricos. Según una encuesta reciente de la firma de asesoría financiera Ameriprise Financial, sólo el trece por ciento de los millonarios estadounidenses se clasifican a sí mismos como ricos.

Incluso algunos de los encuestados que tenían más de cinco millones de dólares en sus cuentas bancarias y carteras de inversión dijeron que no se sentían ricos. Entonces, si los multimillonarios no se sienten ricos, ¿quién lo hace?

Una vez que la gente tenga suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas y darse algún capricho extra, ¿qué les haría sentirse satisfechos y felices con lo que tienen?

Se sabe que la comparación social es crítica. Por tanto, si una persona es más rica que la gente con la que se compara, se va a sentir rica. Un estudio de 2005 basado en datos de Alemania analizó cómo los ingresos de las personas comparados con los de las personas que eran similares en términos de edad, educación y región de residencia, encontró que los individuos son más felices cuanto mayores son sus ingresos en comparación con los ingresos del grupo de referencia.

De hecho, el estudio encontró que los ingresos del grupo de referencia son tan importantes como los ingresos propios para la felicidad individual. De manera similar, un documento más reciente encontró que las personas de ingresos medios estaban menos satisfechas financieramente si vivían en estados americanos con mayores niveles de desigualdad de ingresos.

Elizabeth Dunn

Doña Elizabeth Dunn, profesora de psicología en la Universidad de British Columbia y coautora de “Happy Money: La ciencia del gasto más feliz”, comenta que, la comparación social, es crítica y si una persona es más rica que la gente con la que se compara, se va a sentir rica. Aunque hablemos de personas con rentas entre los 800 y 1000 dólares al mes.

Estas dinámicas también se desarrollan a un nivel mucho menor. La investigación que analizó datos en Canadá encontró que cuando la gente ganaba la lotería, sus vecinos eran más propensos a acumular deudas y a declararse en bancarrota, con la idea de que trataban de mantenerse a la par de sus compañeros afortunados y no lograban hacerlo.

En un estudio diferente, no tan enfocado en un resultado tan extremo, la gente tendía a ser menos feliz cuanto más ganaban sus vecinos.

“Si vives en un vecindario donde todo el mundo tiene más o menos lo mismo que tú, entonces no te sientes tan perpetuamente atrasado como cuando estás en un lugar donde la economía es más diversa”, dice Keith Payne, profesor de psicología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, quien estudia los efectos mentales de la desigualdad.

En un estudio de 2016 se encontró que los balances bancarios de las personas, vistos separadamente del gasto, o de las inversiones, o de la deuda, son, en palabras de sus autores, “de una importancia única para la satisfacción de la vida”.

Una de las razones por las que se siente uno mejor es porque generalmente ayuda a canalizar más dinero hacia la caridad, experiencias memorables (a diferencia de los bienes materiales) y pagar a otros para que se encarguen de las tareas más temidas, como puede ser reparación de fontanería, pintar la casa o inclusive cocinar.

Y en cuanto a las personas de ingresos medios podrían sentirse bastante bien con su nivel si por casualidad están viviendo sus vidas de tal manera que, aunque no tengan mucho valor neto, siempre tienen 8.000 dólares de ahorro en el banco.

También sospechan en el estudio que la gente sobrevalora la importancia de las ganancias para sentirse financieramente satisfecha. Toda esta charla sobre ingresos, ingresos, ingresos, pasa por alto el hecho de que es muy importante lo que se hace con el dinero.

Y estas tácticas de gasto no sólo funcionan para la gente adinerada. No es sólo cuánto tienes, sino lo que haces con él. Si tomas buenas decisiones de gastos, puedes convertir un ingreso medio en un poco de felicidad.

Estas son algunas de las principales conclusiones de la investigación académica que se ha llevado a cabo sobre este tema, pero tal vez los asesores financieros puedan aportar algunas respuestas que la investigación no puede dar.

Maggie Germano

Maggie Germano, una entrenadora financiera en Washington, D.C., que trabaja principalmente con mujeres profesionales a mitad de su carrera, comenta que sus clientes a menudo tienen una impresión equivocada sobre lo que aliviará su estrés financiero. “Eso es algo que escucho mucho, donde piensan que, si aumentan los ingresos, todo mejorará”, dijo.

Sin embargo, incluso cuando ganan más, a menudo se sienten agotados por sus finanzas y a veces, dijo Germano, “todavía se sienten como si estuvieran viviendo al límite mes a mes”.

Según la misma, la gente que se siente mejor sobre su situación financiera son personas que son plenamente conscientes de cuál es su situación financiera. El conocimiento completo incluye una contabilidad completa de a dónde va el dinero. Hay gente que se sorprende cuando empiezan a contabilizar la cantidad de dinero que destinan a compras online u otros menesteres que parecen minúsculos.

Se trata menos de cuánto está entrando realmente y más de cómo están usando el dinero conscientemente.

Michelle Tascoe

En el caso de Michelle Tascoe, una entrenadora financiera de Los Ángeles con algunos clientes que ganaban más de seis cifras. Comenta que ha tenido clientes que ganaban la mitad del dinero que otros clientes, pero aún así estaban más contentos. Básicamente porque éstos tenían claridad sobre la situación completa de sus finanzas.

Tascoe también hizo hincapié en la importancia de definir claramente los objetivos financieros de cada uno.  Por poner un ejemplo, querer dar a tus hijos una vida plena es un objetivo noble, pero vago. Pero si lo afinamos y por ejemplo lo que queremos es que vayan a un campamento de verano en Reino Unido. Ésto hace que sea más fácil de planificar y ahorrar, así como más fácil de completar.

Pero a veces, el estrés por el dinero no es realmente por el dinero. Amanda Clayman, una terapeuta financiera que ejerce en Los Ángeles, dice que debido a que el dinero es un medio para lograr muchas de las cosas que la gente sueña, hace que sus ansiedades pueden proyectarse sobre dicho dinero.

Por ejemplo, si alguien empieza a sentir la necesidad de una casa más grande, esa persona debería pensar en lo que significaría personalmente tener una casa así. Y ver si realmente tranquilizaría cualquier inquietud interior.

“La naturaleza sustitutiva del dinero significa que podemos quedarnos atascados”, dice Clayman. “En lugar de hacer nuestro propio trabajo emocional, es como si estuviéramos tratando de hacer este cambio superficial, para dejar de hacer el trabajo que en realidad es mucho más difícil y nos hace sentir mucho más vulnerables. A veces puede parecer más asequible ganar más dinero y conseguir una casa más bonita”.

Según varios expertos, podemos contrarrestar la sensación de necesitar más centrándonos en las comparaciones sociales. Podemos hacer comparaciones descendentes con personas que están peor que nosotros, lo que francamente suena un poco mezquino, pero tiene sentido. También sugieren la estrategia de comparar la posición actual de uno con la que tenía financiera y profesionalmente hace algunos años.

Otra comparación que uno podría hacer es con su propia infancia. Para aquellos que están más seguros económicamente de lo que estaban sus padres, recordar los problemas de dinero de su familia (o incluso la relación insana de sus padres con el dinero) puede hacer que se sientan más agradecidos por su situación actual.

Y cuando se trata de los conocidos, los asesores financieros tienen un consejo adicional. Creen que es muy importante ser hablador y honesto sobre tus finanzas con amigos y familiares. Porque entonces puedes ver con lo que otras personas están luchando y que no eres el único que tal vez se siente descontento con sus finanzas.

En el ámbito del dinero, parece que la gente estaría mejor si observara menos a sus conocidos y hablara más con ellos.