La inflación

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En el artículo de hoy vamos a hablar de la famosa inflación, palabra muy escuchada en los medios pero poco entendida por la mayoría de nosotros. Es una variable a tener muy en cuenta cuando hablamos de ahorro, ya que juega en el equipo contrario como si de una lima se tratara al erosionar nuestros ahorros poquito a poco y cada año. Si la rentabilidad que obtengamos en el año es inferior a la inflación, realmente habremos perdido poder adquisitivo. Este dato no suele tenerse en cuenta y es algo muy básico e importante.

Empecemos por su definición, la inflación es la subida generalizada de los precios de bienes y servicios a lo largo del tiempo, por tanto, el encarecimiento continuado en la cesta de la compra. Históricamente se ha movido entre el 1-2%, aunque han existido épocas en los cuales el incremento ha sido más desproporcionado. Como por ejemplo, períodos posteriores a dispararse el volumen del dinero en circulación, lo que ha generado graves crisis económicas y sociales. Hay que hacer constar que en recesiones ocurre lo contrario, colocándose en negativo.

Para el gobierno y los bancos centrales es una buena noticia la existencia de la inflación, ya que genera confianza y contribuye al crecimiento económico. En cambio, para nosotros –ahorradores- como ya estamos entendiendo, no es algo que nos ayude en nuestras metas.

La inflación ha provocado el encarecimiento continuo de la cesta de la compra. Si comparáramos lo que hace 10 años hubiéramos comprado en el supermercado con 100 dólares, ahora nos supondría un coste de unos 120 dólares. Sí, gracias a la inflación.

Por lo cual, las medidas a adoptar para no perder ese poder adquisitivo que tanto nos ha costado obtener con esfuerzo y trabajo, no pueden basarse solo en el ahorro. Tienen que venir acompañadas de la inversión. Está demostrado que la mejor manera para combatir la inflación es la inversión en vehículos financieros de largo plazo. Por ello, ¿Hay mejor manera de realizarlo que estudiar bien una empresa e invertir en ella?