¿Qué pueden enseñarnos las mini-burgers sobre la construcción de riqueza?

burgers

En el libro de George S. Clason,“Richest Man in Babylon”, se nos muestran las siete curas para un bolsillo agujereado. Las cuales son bastante sencillas, pero que, si seguimos diligentemente, nos llevarán a la acumulación de riqueza. Y como ya sé que andas ocupado y no dispones de varias horas para leerte el libro. Te ofrezco este artículo el cual es bastante interesante también.

Párate a pensar en el pasado y recuerda ese primer sueldo que recibiste. Si hace demasiado tiempo, probablemente hablemos de una cantidad ridículamente pequeña en comparación con tu sueldo actual. Y es que, además de la nostalgia, experimentarás dos cosas: Por un lado, no podrás hacer muchas cosas con ese dinero gracias a la querida inflación. Y, por otro lado, sentirás mucho orgullo por como lograste mantener una vida práctica con ese mini ingreso.

En mi caso particular, pude destinarlo a pagar la primera cuota de una preciosa Honda CB600F, a mis gastos de alquiler, a las facturas de servicios y a alguna cena de comida rápida cada fin de semana.

Con el paso del tiempo, mi sueldo aumentó. Y como no, me pude amoldar a esos nuevos ingresos con mucha facilidad. Con ropa de mayor de calidad, coche, viajes, etc. Y como dice la segunda cura del citado libro, los “gastos necesarios” se incrementaron para igualar mi nuevo sueldo.

Y te preguntarás, que tiene de malo eso. ¿Acaso no es el objetivo de trabajar duro, el de poder mejorar el nivel de vida? Pues la respuesta puede moverse entre el sí y el no. Yo lo que si tengo claro es que, si con la edad de 20 años me hubieran dicho que hubiese sido mejor destinar los 200 euros de la Honda a ahorrar e invertir, para así tener mayor capital en un futuro lejano. Los hubiera mirado con cara de incomprensión total.

Según ésto, ¿aceptamos que nuestros deseos aumentan en proporción directa con nuestro sueldo? Y por tanto, ¿la única manera de construir riqueza a largo plazo es el negarnos el presente? No exactamente, aquí entraría una ley fundamental de economía. Que no es otra que la Ley de la utilidad marginal decreciente.

Ley de utilidad marginal decreciente

Estás llegando al final de un largo día. Estabas tan ocupado que no te organizaste para tener lista una cena apropiada. Estás con mucha hambre y a punto de llegar a casa. Así que decides pedirte ese nuevo pack de mini-burgers que venden en tu local de comida rápida preferido. Y es que sientes que te lo mereces después del duro día de trabajo.

Oyes el timbre y es el repartidor. Empiezas a salivar. Abres esa cajita de cartón con tus seis mini-burgers listas para el banquete. Y empiezas el festín. La primera es deliciosa. Ese voraz apetito te hace que la devores en cuestión de segundos. Ahora que te sientes mejor, vas a por la segunda. Ésta la engulles algo más lento que la primera. Pasas a tu tercera, disfrutando del placer de ese magnífico bocado. ¡Ésto es vida! Ya has saciado ese hambre voraz del principio, por lo que ahora te tomas un respiro y miras las notificaciones del móvil antes de seguir con la cuarta. Con ésta empiezas a sentirte satisfecho, incluso algo lleno ya. Ya con la quinta, empiezas a sentirte demasiado lleno y en tu cabeza existe una convicción de que no pedirás más mini-burgers en bastante tiempo.

utilidad vs cantidad

Si observamos la gráfica anterior, vemos que la utilidad (valor, disfrute) que obtenemos al consumir cantidades crecientes, aumenta bruscamente con las primeras mini-burgers y luego empieza a aplanarse a partir de la cuarta. De modo que la utilidad adicional que has obtenido al consumir la cuarta ha sido mucho menor, y ni que decir de la quinta y sexta, las cuales no han aportado casi bienestar.

De esta manera has experimentado la ley de la disminución de la utilidad marginal. La cual fue desarrollada por Carl Menger, fundador de la escuela austriaca de economía.

Si te paras a pensar, verás que este patrón lo aplicamos a la mayoría de cosas que consumimos o usamos en nuestra vida. La alegría que obtenemos al comprar nuestros primeros polos de Ralph Lauren, raramente va a ser igualada por el cuarto o quinto polo.

Y ¿cómo podemos usar esta ley para que funcione para nosotros? Pues estableciendo una expectativa mínima de satisfacción antes de decidir gastar dinero en una compra.¿Este nuevo polo Ralph Lauren me dará la satisfacción que espero de él o con un polo Easy Wear puedo obtener el mismo nivel de satisfacción? Si te decantas por la segunda opción o no llegas a tenerlo claro entre ambas, lo mejor será que guardes tu cartera en el bolsillo. Aplicar ese pensamiento crítico a la forma en que gastas tu dinero te ayudará a reducir las compras innecesarias que no mejorarían tu calidad de vida.

La idea que pretendo dar aquí no es la de evitar cada compra indulgente, porque si no estaríamos destinados a una vida aburrida. Un móvil de la marca Apple puede ofrecer mucho más valor a alguien que aprecia la calidad y su coordinación entre los diferentes dispositivos Apple, frente a otra persona que puede considerar cubierta su utilidad con un móvil de la empresa Huawei.

Lo más importante es estar atentos a cuándo y por qué gastamos el dinero. Para tener una idea clara del valor que obtendremos por nuestra compra. No caer en el error de negarnos a nosotros mismos el placer de hoy por obtener una vejez próspera. Cuando nuestro objetivo deber ser el obtener un verdadero valor por nuestro dinero.

Resumidamente, debemos hacer pausas después de la tercera mini-burger. Para decidir si comeremos la cuarta por el hecho de estar ahí o por el hecho de que verdaderamente tengamos hambre. Si es por el hecho de estar ahí, mejor volver a colocarla en la bandeja para poder disfrutar de ella más tarde. Sin sentirnos culpables por comer en exceso (GASTAR)

Ésta es una buena manera de controlar tu gasto. Lo cual dejará más dinero restante para invertir, mayor interés compuesto y mayor creación de riqueza.

 

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